Rafael Arias



Rafael Arias Paz es un gran músico y compositor originario de Potosí, Bolivia. Hoy día está considerado como la primera guitarra criolla de Bolivia.
Su primera incursión profesional fue con la célebre cantautora Zulma Yugar, a quien acompañó con su guitarra en algunas de sus grabaciones. Más adelante, en 1984, intervino en la grabación del exitoso disco No vuelvo a amar, del grupo Proyección. A partir de 1986 integra el célebre e histórico grupo Savia Andina, de la mano de su hermano Gerardo Arias, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera musical. Compaginando su trabajo en Savia Andina, Rafael Arias formó también el Dúo Sentimiento junto con Yuri Ortuño, grabando con él hasta 9 discos.

Los hermanos Arias, Gerardo y Rafael, muy bien acompañados.
Aparte de todo este vagaje musical, que es impresionante, Rafael Arias tiene en su haber unos pocos trabajos en solitario, amén de numerosas colaboraciones con algunos solistas, especialmente en trabajos que integrantes y ex-integrantes de Savia Andina grabaron en su momento.




Discografía

Sentimiento y guitarra, 1987.
Con la colaboración de Gerardo Arias y Óscar Castro.
Guitarra, voz y sentimiento, 1990.
Con la colaboración de Raúl Muriel, Óscar Castro, Pity Zapata y Fernando Jiménez.
Cuerdas que lloran, 1993.
Con la colaboración de Gerardo Arias, Martín Arias, Leonardo Egusquiza y Hernán Ponce.
Cuerdas que lloran, 1996.
Con la colaboración de Óscar Castro y Leonardo Egusquiza. Este disco y el anterior son dos trabajos totalmente diferentes, pese a tener el mísmo título.
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Guitarra y sentimiento con... es un álbum con temas nuevos y sin fecha de edición.
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Compartiendo talentos es un disco que R. Arias ha grabado en 2013 con la gran artista Z. Yugar.

Dúo Sentimiento


Dúo Sentimiento es el resultado de la fusión de dos grandes exponentes de la música folklórica boliviana: el vocalista y charanguista Yuri Ortuño León y el guitarrista Rafael Arias Paz.

A Yuri Ortuño lo conocemos sobre todo por su participación y dirección del grupo Proyección, y fue precisamente poco antes de su salida de este conjunto en 1993 cuándo se constituyó el Dúo Sentimiento. Mientras que Rafael Arias es todo un referente en Savia Andina, conjunto con quien ha compaginado su trabajo durante los últimos años, y que además ya colaboró con Yuri Ortuño en la grabación de un disco con Proyección.
Aparentemente el Dúo Sentimiento sigue existiendo, aunque no graban discos desde 2006.


















Discografía

Una voz... una guitarra, 1993.
Una cita con la nostalgia, 1996.
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Joyas, volúmenes 1 y 2, 1998.
Gracias por la espera, 2002.
Diez años... con más sentimiento, 2003.
Conmemora el X Aniversario del Dúo Sentimiento, con temas nuevos.
20 años, 2004.
Este disco no conmemora los 20 años del Dúo Sentimiento, ya que este conjunto se formó en 1993, supongo que hará referencia a la primera colaboración de sus integrantes en el disco de Proyección No vuelvo a amar, grabado 20 años antes que este álbum.
Dúo Sentimiento, 2006.
Lo mejor.
Este disco sin fecha contiene canciones inéditas del Dúo Sentimiento, no es, por tanto, un disco recopilatorio aunque lo parezca.
De donde brota el sentimiento.
Disco sin año de grabación, aunque a juzgar por la carátula, debe ser de los primeros del Dúo Sentimiento.

Llapaku


Algunos grupos de música andina han compuesto e interpretado con tanta calidad que han creado un estilo propio y tan marcado que a menudo sus integrantes lo continúan cuando abandonan ese grupo y fundan otro. Eso sucedió por ejemplo con Proyección a partir de Los Kjarkas, con Sukay a partir de Savia Andina, y en este caso con Llapaku, conjunto que supone una prolongación de la obra musical de Rumillajta, del que en cierto sentido derivó también el grupo Jach'a Mallku, aunque con menor éxito en mi opinión.
La palabra Llapaku designaba en principio a un espíritu benéfico que tenía el poder de predicción sobre los ciclos agrícolas en la tierra, hoy en día se considera al Llapaku como un vínculo que permite una vida harmoniosa entre los hombres, los astros y la Tierra Madre o Pacha Mama.



Biografía
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Llapaku se funda en Bolivia en noviembre de 1990, fecha de su primera grabación realizada en Francia con la participación de los músicos Germán y Néstor Tintaya Mamani, Héctor Suxo Suxo, Eulogio Poma Mamani, Miguel Villanueva. Demetrio Marca Marca y Juan Carlos Cordero Nina. Tanto N. Tintaya como J. C. Cordero tenían ya una importante experiencia musical labrada años atrás con Rumillajta, grupo del que han versionado algunas de sus canciones más célebres.
G. Tintaya es el director de Llapaku, presente a lo largo de toda su carrera artística, y que también cuenta con un amplio vagaje por diferentes grupos, Paja Brava básicamente, aunque también llegó a grabar un disco con Bolivia Manta y participó en una gira internacional con los Ruphay, a los que acompañó también Cristián Tintaya Mamani, el hermano pequeño de los Tintaya que integró Llapaku a partir del 2000. Además G. Tintaya acompañó al grupo Kolla Aymara en el Festival Internacional de la Flauta de Pan en mayo de 1990, justo antes de fundar Llapaku.
La formación de Llapaku ha sufrido numerosas variaciones a lo largo de estos años, pero básicamente siempre ha conservado su núcleo en torno a los tres hermanos Tintaya, actualmente el conjunto se completa con Juan Márquez, Abel Cáceres y el peruano Miguel Osorio.







Discografía

Musique traditionelle et populaire des Andes es el primer trabajo de Llapaku, grabado en 1990 en Bolivia en los estudios de grabación de Rumillajta, ayudados por N. Tintaya.
Maíz hermano es un bello y ancestral huayño peruano tradicional totalmente instrumental, y que evoca la importancia que tenía el cultivo de maíz en la cultura inca del pasado.
Corazón entristecido es un clásico sanjuanito interpretado ya por otros grupos, y que presenta una buena gama de estupendas melodías ejecutadas con instrumentos de viento, todo ello con un sabor puramente folklórico.
N. Tintaya compuso un carnavalito titulado Amazonas que interpretó tanto con Rumillajta como aquí con Llapaku, también instrumental, nos deleita con un ritmo muy vivo y excelentes conjunciones de quena y zampoña.
Niña nayra es un sikuri clásico de Loaiza que ha sido interpretado por otros artistas, aquí Llapaku emula a Z. Yugar al incluir la letra, aunque otros como M. Vicencio solo atendieron a la parte instrumental. En cualquier caso es una bellísima melodía cantada en quechua muy sentida y melancólica.
Y Kullakita es el último tema interesante del disco aunque no aporte nada a la música en general, ya que se trata de una versión del archiconocido huayño de los Awatiñas de Bolivia, aunque flojea algo la intensidad que sus creadores imponían en este tema.
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Musique des Andes es el segundo trabajo de Llapaku, grabado en Chateaugiron, Francia en el estudio de Philippe Penin en 1994, bastante mejor que el anterior. Esta grabación esta dedicada a las mujeres de los Andes, a su corage y sacrificio en el trabajo doméstico como también profesional con el objetivo de administrar sus familias tradicionales. A veces el CD se le titula también como Aymarita.
Precisamente Aymarita es un sikuri original de H. Suxo que nos deleita con una interesante introducción de charango y zampoña sorda, y que luego deriva en una muy sentida y romántica melodía, en la instrumentación se incluyen cuerdas de violín, un recurso que ha dado extraordinarios resultados a las canciones andinas pese a que su uso ha sido muy limitado en este campo.
Encontramos también la enésima versión del carnavalito de E. Joffré titulado La charla de Jilakata, bastante correcta la de Llapaku que consigue imprimir un ritmo excelente propio de los carnavales, aunque la pieza es obra original de Los Jairas.
Ñañamanda es otro fantástico sanjuanito, esta vez de R. de la Torre, que también fue interpretado por el también ecuatoriano Llaqtaymanta, y que pese a ser quizá algo repetitivo como muchos sanjuanes, lo compensa la calidad fenomenal de la melodía. Viviana también es un carnavalito, pero esta vez es obra original de H. Suxo aunque la calidad de las melodías es algo menorpese a que este tema tiene letra.
Amanecer es un formidable tinku de M. Puña que supone una de tantas canciones de Rumillajta reversionada por Llapaku, eso si, la calidad de esta canción es excepcional, pero ya hablo de ella en la entrada de Rumillajta.
Phaxsi es un carnaval del director G. Tintaya que sin llegar a tener un ritmo muy fuerte, que que presenta una serie de melodías de gran calidad aderezadas con buenos interludios de charango, de los mejores temas originales de Llapaku. Y Lucila es nuevamente un sanjuanito clásico de R. de la Torre e interpretada por infinidad de artistas y grupos, esta versión de Llapaku es bastante correcta, bastante alegre.
Escúchalo aquí.

Llapaku graba en 1995 un disco titulado Chachacomani en el que intervienen el guitarrista Gustavo Cordero, hermano del fundador, el batería Luis Guillén, José Luis Morales como bajista, y Antonio Pérez en el charango. Abandona el grupo H. Suxo. Llapaku le dio aquí mayor importancia a la parte instrumental, sobre todo en la interpretación de las flautas y las cuerdas, también propuso composiciones dedicadas a la Naturaleza, la cordillera de los Andes y a los cocaleros.
El tema central es Chachacomani, un sikuri de G. Tintaya con un aire místico, dedica esta pieza a la montaña boliviana homónima de la cordillera de los Andes, de más de 6000 m de altitud, cubierta siempre de nieve perpetua y al parecer bastante desconocida y remota.
Pisando coca es un motivo de carnaval instrumental clásico compuesto con gran maestría por G. Tintaya, cargado de misticismo, reverencia  el carácter sagrado de la hoja de coca en los pueblos aymaras, excelente obra aderezada con muy buenos efectos ambientales, cambios de ritmo y una magistral guitarra de G. Cordero.
Mama Sapaqui es un aire de cueca de M. Puña que nos deleita con amenas melodías de quena y zampoña y un excelente acompañamiento de charango, pieza muy bien construida con una instrumentación muy diversa.
Llapaku presenta aquí su versión de la Vasija de barro de Benítez y Valencia, con una muy correcta ambientación y base rítmica, aunque resulta un poco chirriante el quenacho con el que ejecutan la melodía principal. Y por último encontramos una danza aymara de G. Cordero titulada Comanche, totalmente instrumental y con un fuerte ritmo, dedicado supuestamente al pueblo precolombino de Norteamérica, muy del estilo de las canciones pseudoandinas de Cusco o Nazca.

Willka es otro álbum de Llapaku, grabado ya en el año 2000, cuando se incorporan C. Tintaya, A. Cáceres, Yesid Poma, Loic Rosmada y Bruno David. En este disco todas las canciones son originales, casi todas del director G. Tintaya. Existen dos ediciones: una realizada en Chateaubourg, Francia, y la otra se hizo en el estudio LLAPAKU RECORDS en Rennes en 2002.
El tema central Willka es un suave tinkunacu de G. Tintaya en el que la dulce quena describe una muy bella y original melodía, tema clásico de Llapaku ideal para crear ambientación.
Triste amanecer es un chuntunqui de G. Cordero que presenta una letra muy romántica y un bello estribillo cantado a coro, y que habla de la nostalgia por un amor perdido.
Acullicuna es un motivo de carnaval de G. Tintaya que tanto nos gusta a los aficionados de la música instrumental, excelente tema este que nos transporta a las remotas raíces naturales de la música de los Andes. Chasqui es otro motivo muy similar al anterior, también de G. Tintaya, etéreo e intemporal que recuerda mucho a la música de Inkuyo, aunque en su segunda parte se vuelve más popular y folklórico.
Auqui runa es un auqui auqui de G. Tintaya extremadamente sencillo aunque cuenta con una melodía bastante amena y una cuidad percusión, tema sin gran pretensión pero bastante efectivo y diverso.
Y Sikuri andino es una amena sikurada original de G. Tintaya cuyos cantos evocan a las cuadrillas de sikuris que amenizan las calles de los pueblos andinos con sus melodías, obra también muy correcta.
Escúchalo aquí.

Machaq' Phaxsi es un nuevo trabajo de Llapaku del 2002 donde se incorpora al conjunto Javier Yujra, en español significa "Luna Nueva", y se grabó en Rennes, Francia.
El tema central del disco, Machaq' Phaxsi, es un motivo de carnaval compuesto precisamente por J. Yujra, impregnado de nuevo por ese aire místico y evocador a los rempotos rincones de la cordillera andina, otra joyita de Llapaku que con sus casi 6 minutos de duración, da de si para presentar una amplia gama de melodías y ritmos variados. Retoñito es otra obra de J. Yujra, esta vez a ritmo de sanjuanito, donde volvemos a disfrutar de una excelente melodía, aunque la letra de la canción apenas se distingue.
Inti Raymi, fiesta en honor al Sol en español, es otra obra de J. Yujra, una bella y mística danza inca dedicada a la antigua festividad que se celebraba en los Andes peruanos principalmente.
Flor andina es un huayño romántico de G. Cordero que metaforiza un amor del pasado con la flor de la kantuta, sgrada en la antigüedad para los aymaras. Y Que viva la fiesta es un sanjuanito tradicional bastante ameno aunque le falte algo de versatilidad.
Escúchalo aquí.

En 2004 Llapaku graba un disco en directo titulado efectivamente Live donde recogen en un concierto buena parte de sus éxitos. Dicho concierto se celebró en La Croix Valmer en el S de Francia.
Sería por tanto un disco recopilatorio, aunque lo añado a esta lista para los coleccionistas que gusten tener conciertos grabados, algo poco común en la música andina, y porque además Llapaku presenta en este disco algunos temas que, sin haberlos grabado en los otros álbumes, si que se recogen algunas piezas clásicas de los grupos que supusieron el origen de Llapaku: Rumillajta y Paja Brava. Parte del disco se puede escuchar en el website oficial del grupo.

Recuerdos de mi tierra es un disco recopilatorio donde Llapaku recoge una colección de sus mejores éxitos.
Escúchalo aquí.
En 2009 Llapaku lanza al mercado un DVD que recogen dos conciertos en Francia: uno en St. Malo en 2008, y otro en St. Andre des Eaux en 2006, algunas de sus pistas las podemos ver en youtube.
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Los Jairas



Sin duda los grandes impulsores de la música andina contemporánea en Bolivia fueron Los Jairas, un conjunto de grandes visionarios de la música en su momento que implantaron una forma de crear y componer que más adelante muchos otros grupos tomarían como modelo, ahí radica la enorme importancia de Los Jairas.

Website oficial (en francés)


Biografía

El conjunto Los Jairas vio la luz en junio de 1966 en la capital boliviana de La Paz en torno a una de esas figuras totalmente imprescindible y relevante para la historia de la música andina contemporánea: Édgar "Yayo" Joffré, célebre compositor que nos ha brindado auténticas obras maestras del folklore andino y que ha sido emulado por numerosos conjuntos musicales. La gran calidad artística que presentan los temas de Los Jairas no es ninguna casualidad, ya que este grupo se completó con personas de tal renombre artístico como Ernesto Cavour, Alfredo Domínguez, Gilbert Favre "El gringo", y el guitarrista Julio Godoy. Con razón a este grupo se le conocería como "El cuarteto de oro".




























Siguiendo en el año 1966, Los Jairas participan en el Festival Nacional del Folkore de Bolivia, organizado en Cochabamba con más de 60 aspirantes, y resultan ser los ganadores con la canción El llanto de mi madre. De la mano de Violeta Parra, Los Jairas participan y vuelven a alzarse con el 1º premio en el Festival de Folk de Chile en lo que supuso su primera gira por Latinoamérica.


El gran éxito de ventas de los discos de Los Jairas a finales de los 60 les valió también sendos discos de oro otorgados por la radio boliviana y las compañías discográficas. Fue precisamente en esa época cuando el conjunto es invitado por la Fundación Patiño para tocar en Ginebra, Suiza, además de realizar su primera gira europea, por países como Francia, Bélgica, Alemania, Suecia, Reino Unido... incluso llegaron a grabar discos en Suiza y la antigua URSS. El prestigio internacional y las buenas críticas para Los Jairas crecieron a raíz de sus participaciones en el Festival Folklórico de Orange-Confolens, Francia, y en la ciudad inglesa de Billingham.


Y así en los próximos años la labor difusora de Los Jairas por todo el mundo no ha cesado, aunque la formación sufríó un profundo cambio en 1974, cuando se incorporaron el charanguirta Hugo Loza, el vientista Yves Cerf y el guitarrista Horacio Fumero.
Durante los años 80 la actividad artística de Los Jairas sufrió un profundo receso, Yayo Joffré reinventó el conjunto en esta época con las nuevas incorporaciones de Rolando Encinas, Marcos Peña, René Alinas, Hernán Ponce y el japonés Koji Hishimoto. En 1995 Los Jairas graban un trabajo con Los Cóndores, un conjunto al parecer originario de Chile y que también tiene una trayectoria musical relativamente amplia.




Integrantes

Édgar "Yayo" Joffré

Édgar Luis Joffré Mariscal, más conocido como "Yayo" Joffré, nació en La Paz el 4 de febrero de 1.937 y tiene su domicilio en Suiza, grabó un sinnúmero de temas, entre los que contamos: Olvidate de mi, El imán de tus ojos, Recuerdos, El condenado, Pueblito, Linda ayateñita, El llanto del olvido, Despedida, Mama Crisó, Tata Abel, Memorias, La llegada del Kallaguaya, El chapaco preguntón, Mi despedida, Fiesta fiesta, Las charlas del Jilakata, Al pueblo de mis ancestros, Promesas, Flor indianita, Sarjaway, Recuerdo muertoLos refranes. También es coautor de El llanto de mi madre, Sarjahuay, Alturas de Huallpacayu, Sari Rihuay, El cisne, Karahuata, Dos amigos, El gringo bandolero, Pobre negroLa sanlorenceña.

Gilbert Favre "El gringo"

Gilber Favre fue un afamado quenista nacido en la lejana Suiza el 19 de noviembre de 1936, además de su afición a la música andina interpretó también jazz con el clarinete.
Sus trabajos de Antropología le llevó a viajar por numerosos países de Latinoamérica, entre ellos Chile, donde conoció a Violeta Parra con quien entablaría una relación sentimental.
Más tarde marcharía a Bolivia, donde descubrió la música andina propiamente dicha, y se asoció con E. Cavour y A. Domínguez para formar el trío "El gringo - Domínguez - Cavour", con quienes grabaría algunos discos que comento en la entrada dedicada a Alfredo Domínguez. Después llegó Yayo Joffré y contrató a los tres músicos para la constitución de Los Jairas.
Fue tal el éxito que envolvió al conjunto, que Favre decidió no volver a Chile con V. Parra, incluso se casó con una tal Indiana sin que Parra lo supiera, se comenta que este abandono de Favre a su compañera no hizo más que acentuar la depresión que sufrió V. Parra, quien le dedicó la canción Run run se fue p'al norte antes de su suicidio.
A mediados de los 70, Favre abandona Los Jairas y marcha a Francia, a Dordoña más concretamente. Indiana y Favre tuvieron dos hijos: Patrick y Christian. Sin embargo, Favre se divorciaría de Indiana y se casó con una tal Bárbara Erskine, durante los años 90 trabajó para el New York Times.
Favre y su esposa se trasladan más adelante a Ginebra, Suiza. Fue aquí donde se apagó el talento de Gilbert Favre, un 12 de diciembre de 1998.


Gilbert Favre y Violeta Parra

Otros

Ernesto Cavour
Alfredo Domínguez



Discografía

Los Jairas tienen en su haber una serie de singles de esos que giraban a 33 rpm donde recogían unas pocas canciones, algunas de ellas no estaban en los LPs, así que la discografía de Los Jairas resulta ser un tanto compleja, he procurado poner los discos en orden cronológico y de tal forma que no halla ninguna canción que escape al coleccionista.

El cuarteto de oro 1966 - 1974

Así triunfaron Los Jairas es un single de 1966 que alude a su participación ese mismo año en el 2º Festival de la Canción Boliviana, donde resultaron ganadores gracias al yaravi triste de El llanto de mi madre, que más adelante figuraría con el título de Dos amigos en otros discos, un bello y melancólico tema donde E. Joffré canta a su madre a ritmo del excelente charango de E. Cavour, la melodía se repite con la quena de Favre.
El single incluye también el bailecito Quisiera un puñal, incluido posteriormente en otra grabación. Y el Huayño de la roca, pieza folklórica e instrumental de Los Incas ejecutada a un ritmo muy alegre.
Otro single primigenio de 1966 es El llanto de mi madre, donde presentan cuatro temas: dos de ellos son del single anterior, y los otros dos son inéditos: los huayños Señor Lebudo y Elisa. Solo he podido escuchar el primero de ellos, es bastante ameno y se toca a dos ritmos, intercalados dos a dos, en lo que supone una excelente y sencilla construcción musical.
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Seguimos en el año 1966, cuando Los Jairas sacan dos LPs, desconozco cuál de ellos fue el primero pero en cualquier caso aquí presento las portadas de las tres ediciones de uno de ellos: Bolivia con Los Jairas, en 1966, 1978 y 2004.
Mirando el tracklist enseguida reparamos en La vidita y San Lorenzo, una triste tonada tarijeña compuesta por N. Soruco e interpretada por tantos grupos y artistas, su calidad es de hecho indiscutible, con su atmósfera de liturgia y melancolía que envuelve a la melodía, tema clásico de clásicos en la música andina cantado esta vez por E. Joffré. Otro yaravi que sigue la misma tónica que los anteriores es Tu casamiento y mi muerte, quizás demasiado parecido al anterior, pero igualmente correcto, obra de Rojas y A. Ruiz.
Noche de Luna llena es otro de los grandes clásicos que encontramos en este disco, un carnaval de S. Azoque donde podemos admirar el arte de E. Cavour en su charango acompañando a la quena de G. Favre, otros artistas también han imitado esta canción.
A vuestros pies madre es un nuevo y formidable yaravi similar a Dos amigos, aunque este se ejecute a un ritmo mucho más pausado, lo que da un toque añadido de tristeza a la melodía, reforzada a su vez con la voz de E. Joffré y la quena de G. Favre.
El resto de temas ya son algo menores. Citar la canción de E. Joffré Levita larga, divertida pieza que en otros discos aparece con el título de El doctorcito, y que supuestamente es el nombre de un nuevo ritmo inventado por Los Jairas.
Encontramos aquí una canción interpretada a ritmo de saya, San Benito, que cuenta con una curiosa introducción de percusión que después deriva en un tundiqui, una especie de saya que al parecer se baila con mulatos, para los que va dirigida la canción.
Chirapas, lloviznas en quechua, es un taquirari tradicional del Beni ejecutado con un ritmo muy vivo y con una letra que mezcla el romanticosmo con la exaltación patriótica.
E. Joffré compuso una interesante morenada titulada El pasito del moreno, donde el charango de E. Cavour y la guitarra de A. Domínguez dibujan un excelente un muy marcado ritmo que acompaña de forma magistral la buena melodía de la quena de Favre. El imán de tus ojos es otra obra clásica de E. Joffré, un huayño romántico y muy alegre donde los virtuosos instrumentistas vuelven a hacer gala de su talento interpretativo.
Por su parte, E. Cavour incluye en este trabajo una obra suya: el huayño Las imillas (hermanas), hecha a su medida para su lucimiento personal, y como es habitual en él, la técnica en el charango es insuperable.

El otro LP de 1966 se titula simplemente Los Jairas, que también se reeditó en 1982 y en la foto vemos las dos portadas.
Los Jairas inician este álbum con una enérgica y potente versión de El cóndor pasa, que por aquel entonces no estaba tan explotada y recurrida como hoy, muy correcta y completísima versión del fox incáico de A. Robles, de las mejores que se han hecho.
Otro tema demasiado recurrente hoy día pero no tanto en aquellos años es el Estudio para charango de M. Núñez a ritmo de tonada, obra maestra por autonomasia para el charango andino, y si encima quien lo toca es E. Cavour pues sobran las palabras, simplemente hay que oirlo y admirar.
Alborozo kolla es el siguiente gran clásico que nos obsequian Los Jairas, el famoso huayño de A. Pantoja que más adelante interpretaría Savia Andina en sus inicios, la pieza es un homenaje a los collas, los habitantes de la región andina de Bolivia que tradicionalmente han vivido sobreexplotados y en la pobreza.
Otro clásico muy conocido de Los Jairas es Sarjaway, un huayño original de E. Joffré, ejecutado aquí con maestría por el cuarteto de oro, imponiendo bruscos y acertados parones rítmicos, cantado en quechua y español.
En este disco figura un Popurrí de bailecitos, el primero de ellos es Quisiera un puñal, tema con el que Los Jairas se presentaron al 2ª Festival de la Canción Boliviana e incluyeron en su pirmer single, los otros bailecitos son Charanguerito y Huayño de Yupanqui.
E. Cavour vuelve a incorporar temas suyos para Los Jairas, tres tonadas: Sikuriada, que en esta ocasión deja el lucimiento a la excelente melodía de quena, aunque es imposible esconder el talento de su charango cuando repite con este instrumento la frase principal, espléndida y muy original por cierto. Otro tema de E. Cavour es Kullaguas, también bastante alegre y amena. Y por último Llamerada, otra obra de gran calidad en la que vuelven a destacar el charango del maestro de maestros y una melodía muy sólida, sencilla y llena de energía.

Otro LP con temas novedosos titulado Los Jairas, este data ya de 1967 y en mi opinión personal quizá sea el mejor de todos.
Y es que la cantidad y calidad de clásicos inolvidables que encontramos aquí es enorme. Quizá el tema más bello sea La leñera, impresionante yaravi de A. Domínguez que décadas después Kala Marka llevó a Francia para ser interpretada por un gran coro en directo, la canción va dedicada a las pastoras, leñeras e indias que viven en la soledad de las remotas cumbres andinas, con una tremenda melodía cantada por E. Joffré con gran sentimiento, de lo mejor de Los Jairas.
Otro clásico de clásicos es Vírgenes del Sol, la célebre danza incáica interpretada aquí con el talento excepcional de los músicos virtuosos, que ponen su arte en ejecutar la excelentemente construida melodía que va dedicada a las vírgenes consagradas al Tata Inti que vivían recluidas en la Isla del Sol del lago Titicaca.
Los Jairas presentan también La cacharpaya, tema a ritmo de huayño cantado en quechua que también interpretaron Amaru y Savia Andina años después, la melodía aunque algo repetitiva tiene una gran calidad y es una de las más conocidas en su género, muy sentida y sentimental. También huayño-cacharpaya es Copacabana, obra de J. Martínez, aunque de menor calidad.
Otro tema que Savia Andina tomó prestado de Los Jairas fue Curahuara de Carangas, un huayño dedicado a la localidad homónima de Bolivia donde además se encuentra un monumento llamado "La Capilla Sixtina", declarado bien de la humanidad por la UNESCO.
Menos conocido pero igualmente correcto es el tema titulado Vidala en la Luna, de Pérez y Batelli, donde E. Joffré nos canta unos versos románticos a un ritmo muy suave y melancólico. Alturas de Huallpacayu es un huayño folklórico dedicado a un cerro de más de 4000 m de altitud pero que trata del romanticismo, cantado en quechua y español.
E. Cavour y J. Godoy compusieron Tres bailecitos, encadenados los tres, muy bien elaborados que han sido objeto de numerosas interpretaciones por parte de otros grupos.
Escúchalo aquí.

En 1968 encontramos un disco titulado Édgar Joffré y Los Jairas, que no sé por qué en pacoweb se le titula como Voz y bombo, además aparece una reedición del año siguiente.
Es un disco de 12 temas todos nuevos, de los cuales solo he podido escuchar la mitad de ellos, de los cuales el mejor para mi vuelve a ser un yaravi de A. Zamudio bien conocido por los fans de Savia Andina: El cisne, tema melancólico y triste como pocos donde el autor trata inútilmente de olvidar un amor perdido, el tema quedó mucho mejor con la voz de G. Arias. Otro yaravi ya menor y sin autoría es Ollantay, al parecer originario del Perú, E. Joffré lo canta en quechua con gran sentimiento.
Zampoñas es otro huayño-cacharpaya folklórica donde E. Joffré canta una bella elegía a la zampoña andina, instrumento este que ejecuta además los interludios de la pieza con una excelente sonorización.
Los Chaskis tomaron prestada una de las canciones de este disco: el taquirari Carahuatá de E. Joffré y Otero dedicado a un amor no correspondido comparándolo con las espinas de la flor andina llamada carahuatá.
Y la última canción que he podido escuchar es El solitario, una canción de W. Bascuñán, que teniendo un estilo totalmente diferente al de Los Jairas, tiene también bastante calidad artística, cantada con mucho sentimiento.

En el mismo año encontramos otro álbum titulado Édgar "Yayo" Joffré y Los Jairas, aunque con muchos temas nuevos, aunque algunos de ellos aún no los he podido oir.
El llanto del olvido es un nuevo yaravi melancólico y suave que tan bien se les ha dado tradicionalmente a Los Jairas, aunque algo monótono, quizá ya habían explotado este esquema demasiadas veces.
Los Jairas presentan aquí una curiosa canción titulada Engaño, un huayño que incluye trombones en su instrumentación, algo que en mi opinión añade una innecesaria vulgaridad a las melodías andinas, y esta no es una excepción, aunque la melodía en si sea bastante correcta.
Recuerdo es otro huayño folklórico de corte romántico que nos deleita con unos interludios muy buenos de zampoña, muy bien construidos, y un ritmo bastante alegre. Otro huayño también tradicional ejecutado con el mismo patrón de ritmo vivo y marcado es Pueblito, también con buenos interludios de zampoña, E. Joffré canta una despedida de un lugareño que tiene que abandonar su pueblo natal. El propio E. Joffré compone Despedida, siguiendo con la misma temática y esquema, ya quizá muy gastado, más aún siendo el tema totalmente instrumental.

Aunque no es un disco de Los Jairas propiamente dicho, creo justo mencionar este álbum titulado Mina Alaska, que no es sino la banda sonora de la película homónima boliviana dirigida por Jorge Ruiz Calvimonte, de 1968. Las canciones son obra de Alberto Villalpando, pero figuran como intérpretes solistas G. Favre, E. Cavour y A. Domínguez, los tres integrantes que acompañaban a E. Joffré en aquella época.
La primera parte de este álbum no tiene mucho interés artístico, las piezas están interpretadas básicamente con instrumentación que no es andina: cuerdas, clarinetes etc, y Los Jairas únicamente se encargan de aderezar las melodías con algunas interpretaciones puntuales, limitándose éstas a crear atmósferas y sensaciones, lo exigible para cualquier banda sonora.
A partir ya de la sexta pista: La despedida, el estilo ya es puramente andino, aunque las melodías siguen sin tener demasiada elaboración, pensadas más para acompañar a la escenografía de la película que al arte musical en si.
La dirección musical de esta banda sonora corrió a cargo de Gerald Brown.
Entramos ya en 1969 este nuevo LP titulado Musique folklorique du monde - Bolivia, que al parecer formaría parte de una serie de discos dedicados al folklore de diversos países del mundo, en cualquier caso es un disco a tener en cuenta por las nuevas composiciones que trae. En su autoría se resalta la figura de A. Domínguez.
Solo me ha sido posible escuchar el carnavalito de E. Cavour titulado Coquiendo, que sinceramente suena con menos brío que los bailecitos anteriormente grabados por Los Jairas, de mucha mayor calidad artística.
N/A
Siempre... con... es otro disco de Los Jairas, también de 1969.
Al parecer resulta muy difícil encontrar los discos de Los Jairas de esta época, de este en concreto solo he escuchado la peculiar versión de El cóndor pasa, bastante más floja que otras. Y Juanito Laguna remonta un barrilete, de L. Quintana, esta ya si con bastante calidad por la fuerza sentimental que manifiesta.
N/A
Folklore bolivien es un álbum de 1970, que intercala temas nuevos con temas anteriores, comentaré solo los nuevos.
Olvidate es un ameno taquirari de E. Joffré con un aire bastante tradicional y folklórico interpretado con un ritmo muy marcado de percusión y que cuenta con una buena y trabajada melodía que habla del desamor.
E. Cavour compone y presta a Los Jairas su Fiesta en el tambo, un huayño del que ya hablo en su correspondiente entrada, ya que lo grabó en un trabajo en solitario años después, pero que aquí ya adivinamos de nuevo la destreza del maestro. También incluye este disco otra obra de E. Cavour titulada Romance de un charango, ejecutada exclusivamente con este instrumento para el lucimiento de su autor.
Pequeño Manuel, titulado también Pascua de los pobres, es un villancico original de E. Joffré donde su autor establece el paralelismo del Nacimiento de Jesús con el nacimiento de un niño pobre de los Andes llamado Manuel, tema bastante bien trabajado y ameno.
J. Godoy y E. Joffré componen aquí una tonada titulada La chapaca, con un aire muy romántico, son especialmente sobresalientes los acompañamientos de guitarra y charango que dan a la canción una atmósfera mística y ancestral, para lo cual la melodía también ayuda bastante, otra joya de Los Jairas sin duda.
Mi soledad es una de las pocas cuecas de E. Joffré y Los Jairas que me han gustado algo, ya que mantiene un grado de melancolía bastante aceptable y huye del vulgarismo que a menudo rodea a estos ritmos. Y la última novedad del disco es Par par palomita, enésimo huayño de E. Joffré cantado esta vez en quechua y parece ser que es bastante romántico, melodía resultona y amena, ejecutada con un ritmo bastante vivo.

En 1970 Los Jairas publican un recopilatorio titulado La flute des Andes, aunque encontramos una versión de La pastora, el carnavalito de A. Domínguez, que no fue grabada anteriormente por este grupo.

En 1972 Los Jairas empiezan a espaciar más sus grabaciones. Encontramos un single dedicado por completo a los Villancicos: Duerme mi niño duerme, Silvó un pajarillo, Campanero y Estrella de Belén.
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Siguiendo con la misma temática, en 1973 se publica Navidad con Los Jairas, otra colección de villancicos de los que podemos escuchar A mi niño en youtube, que no es sino una versión de Estrella de Belén, un villancico que Los Kjarkas grabarían mucho después.
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También de 1973 es este extraño disco titulado Sortilegio de los Andes, su autoría reza lo siguiente: Los Guayaki - Los Jairas, pero todas sus canciones son obra de Los Jairas y además están repetidas de discos anteriores, por lo que simplemente se trata de un álbum recopilatorio.
Pese a que pudiera parecer un recopilatorio, el álbum Lo mejor de Los Jairas vol. 1 de 1974 presenta también casi todos sus temas nuevos aunqune ya bastante irregulares.
Quizá el tema que más llame la atención sea Agüita de phutina, un huayño tradicional tocado más adelante por otros grupos pero generalmente sin llegar a cantarla como es este caso, E. Joffré desahoga sus penas de amor sobre un pozo de agua termal  que en quechua parece que se llaman phutinas.
Chiquita bonita es un huayño folklórico cuya letra parece ser que fue copiada para el tema Desde lejos he venido de Sukay, aunque la melodía sea diferente, de todas formas se trata de una buena serenata cantada a una mujer por E. Joffré.
Especialmente ameno es el Gringo bandolero, otro huayño esta vez de A. Ruiz y E. Joffré y cantado en una mezcla de quechua y español bastante mala, parece que va dirigido a G. Favre, apodado "el gringo", ausente ya del grupo.
Y por último comentar la aportación de E. Cavour para con este disco con su huayño Mis llamitas, del que ya hablo en su correspondiente entrada de este blog.




Segunda etapa 1975 - 1995

En 1976 Los Jairas graban un disco En vivo, donde recogen nuevas composiciones, todas ellas de E. Joffré, pese a que su calidad cada vez va a menos.
Por su posterior repercusión hay dos temas que resaltan de los demás. Uno de ellos es Mama Crisó, un magnífico lamento tocado por una muy dulce zampoña y que cuenta con una fantástica melodía de esas que nunca se olvidan, fue interpretada posteriormente por Savia Andina.
El otro gran aporte es La charla de Jilakata, nuevo y fantástico tema instrumental ejecutado magistralmente y reinterpretado por otros tantos conjuntos, al parecer los jilakatas son una especie de shamanes tribales que realizaban diferentes actividades y eventos para mejorar el bienestar de las comunidades.
La chapaca es una tonada coescrita por J. Godoy bastante bella aunque tiene un interludio de canto que lo estropea algo. Destaca también el taquirari Memorias por su sentida letra que habla de los recuerdos por un antiguo amor cuyo nombre se grabó en un arbusto que con el tiempo creció y el nombre se borró, una excelente metáfora.
Los Jairas presentan una larga pista de más de 8 minutos en este disco compuesta por dos canciones instrumentales: Tata Abel es un motivo lento y triste pero que cuenta con una melodía de calidad bastante sentimental. Tras un fuerte aplauso Los Jairas se arrancan con La llegada del Kallawaya, de un ritmo mucho más vivo y de mayor calidad que la anterior desde luego, pieza de gran sentimiento que cuenta con gran variedad de potentes melodías todas ellas, de lo mejor de Los Jairas, dedicado a la cultura Kallawaya originaria de los antiguos aymaras de Bolivia.

Canto a la vida son dos discos de Los Jairas grabados en 1978 y 1980, que curiosamente no son ediciones de una misma producción, sino dos producciones diferentes. Casi todas las canciones son de E. Joffré.
En Los refranes Los Jairas hacen un alarde de sabiduría popular a ritmo de taquirari, citando numerosas frases hechas que en síntesis vienen a criticar el materialismo actual causado por el dinero, excelente tema.
Otra pieza interesante es el huayño Trotecito en el que Los Jairas imponen un alegre ritmo al son de la excelente y sentida melodía de zampoña, tema bastante festivo. Pero para tema festivo sin duda alguna Fiesta en el poblao, tocado a demás en directo a ritmo de carnaval, donde Los Jairas realizan una muy amena interpretación que incita al baile.
D. Vaglietti colaboró en este disco con la Canción de andar lejos, en el que se hace un bello alegato por la integración racial y contra la pobreza, con un estilo extraordinariamente moderno y muy alejado del estilo tradicional de Los Jairas, pero de excelente resultado desde luego.
Y por último comentar el lamento titulado Alborada, motivo extraordinariamente melancólico y místico donde destaca la interpretación de charango de H. Fumero y la dulce melodía de quena de Y. Cerf, canción muy poco recargada al principio pero que va demenos a más conforme avanzan los más de 6 minutos de duración, sin que en ningún momento llegue a cansar. Escúchalo aquí.
En cuanto al álbum de 1980 si que es cierto que repite algunos temas del anterior, sin embargo presenta algunos temas nuevos que sin embargo no he podido escuchar. En su portada podemos ver a la nueva formación de Los Jairas de por aquel entonces, acompañando a E. Joffré están Hugo Loza, Yves Cerf y Horacio Fumero.
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Para encontrar el siguiente disco de Los Jairas hay que avanzar nada menos que hasta 1992, cuando sacan Al pueblo de mis ancestros. Es en los años 90 cuando la formación de Los Jairas se renueva de nuevo con Rolando Encinas, Marcos Peña, René Alinas, Hernán Ponce y Koji Hishimoto. Solo he podido escuchar 4 temas:
El tema central Al pueblo de mis ancestros es un excelente motivo de E. Joffré que precisamente elogia a los antiguos pueblos ancestrales de los Andes, con excelentes melodías de canto y zampoñas.
Promesas es un chuntunqui bastante moderno y alejado del estilo tradicional del ya de por si lejana formación original de Los Jairas, de corte bastante romántico aunque el tema resulta ser bastante flojo. Abrazame y acariciame es también un taquirari romántico ya algo más definido y trabajado, aunque sigue muy alejado del estilo original de un grupo que ya no tenía mucho por ofrecer. Y Flor indianita es una kullawada de nuevo romántica y algo fiestera, aunque algo vulgar e infantil.
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En 1995 Los Jairas graban conjuntamente con Los Cóndores un álbum titulado El cóndor pasa, con muchos de los temas antiguos de Los Jairas reversionados de nuevo, y otros tantos temas propios de Los Cóndores, que comento a continuación.
Llastay es un bailecito de D. Fiorenze bastante ameno y folklórico ejecutado con una dulce de quena que describe una alegre y sencilla melodía bastante correcta.
Perrito pastor es un yaravi de J. P. Ricquier que recrea un ambiente bastante místico y arcaico en su introducción, pero que luego se anima bastante, excelente ambientación de la soledad de las cumbres andinas donde pastan los rebaños vigilados por los perros pastores, el mejor tema del álbum.
Indiecito es un carnavalito de V. Rojas, mucho más tradicional y folklórico de lo que suponía la deriva de Los Jairas en esos últimos años, tema sencillo y muy correcto.
Estilo pampeano sigue la misma tónica, esta vez su autor A. Fleury nos transporta a las pampas argentinas con un ritmo melancólico y triste que de nuevo se plasma en una atmósfera misteriosa y mística, otro gran tema.
Yo quiero vivir en paz es un huayño de De Robertis y Maldonado que rompe bastante con la tónica del disco por su escasa calidad, muy poco original. Y la última novedad del álbum es la Cuequita del reloj de S. Villar, otro tema que no destaca demasiado salvo quizá por el ritmo alegre que impone su percusión.

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